TAPA

MOMENTO 1 / 15
Un martes por la tarde, Benicio se sentó en el medio de la sala y no supo qué le pasaba.
No tenía hambre. Había comido toda la merienda y hasta los bordes de la galletita, que es la parte menos interesante pero se come igual cuando uno tiene hambre de verdad.
No tenía sueño. Había dormido la siesta entera, con ronquidos y todo, cosa que él siempre negaba pero mamá tenía pruebas.
MOMENTO 2 / 15
Y no tenía ganas de jugar. Sus juguetes estaban ahí, mirándolo. Él los miraba a ellos. Nadie hacía nada.
—¿Qué te pasa, Benicio? —preguntó mamá desde la puerta de la cocina.
—No sé —dijo él, encogiéndose de hombros—. Algo raro.
MOMENTO 3 / 15
—¿Raro cómo? ¿Raro como cosquillas o raro como piedra?
Benicio pensó. Las cosquillas hacen reír y dan ganas de moverse. Esto no era cosquillas.
La piedra es pesada, fría, y se queda en el fondo de todo sin moverse. Esto se parecía más a piedra.
Creá el libro de Benicio para ver el cuento completo con las ilustraciones generadas a partir de su carita.
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